¿Hasta qué punto es positivo ser un gamer?

07/20/2017

“Hay gamers profesionales que al obtener importantes ingresos económicos, así como reconocimiento entre los aficionados, mejoran su calidad de vida”, así lo expresó Jano Ramos, psicólogo de la Universidad de Ciencias y Humanidades (UCH), quien aseveró que jugar videojuegos reduce el nivel de estrés y ansiedad. Pero, ¿hasta qué punto el ser un gamer puede “jugar” en nuestra contra?

“Hay videojuegos que son educativos, que mejoran los procesos mentales, resolución de problemas, y mejora el tiempo de reacción; hay otros que son interactivos, que ayuda al desenvolvimiento del jugador con la comunidad y se mejoran los lazos”, señaló el experto.

Según Ramos Díaz hay varios tipos de gamers: los sociales, que lo hacen para conocer a otras personas; los casuales, que juegan de vez en cuando; y los profesionales, que lo llevan a otro nivel, ganan dinero y auspicios. Otros gamers cruzan la línea del sano entretenimiento y lo convierten en adicción, pasando horas, días y hasta meses, jugando inmersos en un mundo virtual, donde solo hacen una pausa para comer o dormir.

El investigador manifestó que “los adictos constantemente están pensando en la partida anterior o en la próxima. Dicen voy a jugar hasta las 3 pero se quedan hasta las 5, se acuestan tarde, se irritan cuando les quitan el juego; además, arriesgan oportunidades educativas y laborales por estar jugando, hay una baja productividad”.

¿Cómo saber si se convirtió en adicción?

Hay una serie de patrones que los puede llevar a saber si la persona es adicta a los videojuegos; por ejemplo, si se amanece jugándolo, miente en el tiempo de uso, se esconden en la madrugada para jugar, etc. Pero lo más recomendable, aseveró el psicólogo, es que sea visto por un especialista para que le hagan una evaluación.

Debe ir donde un profesional para que le realicen una evaluación completa, el tratamiento lo hace el médico, pero hay recomendaciones complementarias; por ejemplo, los padres pueden establecer horarios de juego, poner límites adecuados, compartir actividades, hacer un trato con respecto al uso y sobre todo la supervisión”, finalizó Ramos.

El psicólogo Jano Ramos Díaz, investigador de la Universidad de Ciencias y Humanidades (UCH), fue consultado en Radio Capital sobre este tema.
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