25 de junio del 2018

José Carlos Mariátegui: Algunas reflexiones sobre educación

“No soy un espectador indiferente del drama humano. Soy, por el contrario, un hombre con una filiación y una fe” (La escena contemporánea, José Carlos Mariátegui).


José Carlos Mariátegui La Chira es uno los más destacados pensadores de Latinoamérica, creador de un pensamiento político vinculado a nuestra realidad y enriquecido con los aportes de la cultura universal, cuya práctica social y humana se expresó a través de diferentes instancias, académicas, políticas y sindicales.

Analizó al Perú profundo, como lo diría José María Arguedas, en el aspecto económico, político, cultural y social, cuyos planteamientos siguen vigentes hasta nuestros días. En el tema educativo enfatizó la relación que existe entre las distintas estructuras económico-sociales, considerando el factor económico como determinante en última instancia.

Para Mariátegui la educación no puede ser entendida solamente desde los aspectos técnico-pedagógicos y educativos en sí mismos (como lo hacen los funcionarios que diseñan los proyectos educativos nacionales en la actualidad) sino tomando en cuenta la realidad social, el sentido de las aspiraciones humanas y los ideales de transformación.

 

UNA MIRADA HISTÓRICA DE LA EDUCACIÓN

“El espíritu de clase suele ser, brutal y medioevalmente, espíritu de casta” (Mariátegui, publicado en Mundial 1925, recogido en Temas de Educación).

Mariátegui examinó las contradicciones sociales que se expresaron en la cultura y la educación de su época (fines de la República Aristocrática con injerencia del imperialismo y fuerte espíritu feudal como expresión de la herencia colonial). Este contexto fortaleció los privilegios de la clase dominante que no cumplió un rol importante en la formación de la nación y de sus instituciones, marginando hasta un grado extremo a las grandes mayorías. Se privilegió una educación elitista que tampoco llegó a alcanzar los principios demoburgueses en los proyectos educativos.

En la actualidad, el escenario social ha configurado nuevas formas de relaciones de poder, ya no es la misma clase dominante de la época que vivió Mariátegui, son otros grupos que tienen la hegemonía. En estas circunstanciaslas clases medias, populares, pueblos originarios y demás sectores de la sociedad buscan acceder a la educación para mejorar sus condiciones de vida; sin embargo, la desigualdad socio-económica y educativa persiste bajo otros patrones de dominación, regulados por la lógica del mercado.

 

LA HERENCIA COLONIAL EN LA EDUCACIÓN

“La educación nacional, por consiguiente, no tiene un espíritu nacional: tiene más bien un espíritu colonial y colonizador” (Mariátegui, 7 Ensayos..., 1928).

Otro de los grandes problemas que se refleja en el campo educativo es la incapacidad histórica durante el virreinato, la independencia y la república que asimilaron las recetas pedagógicas del exterior, de la educación española, francesa y norteamericana, principalmente, lo cual significó y sigue significando copismo intelectual y mentalidad colonial. Frente a esta situación, Mariátegui proponía enriquecer la educación de manera creativa, tomando lo mejor de la cultura universal y delineando políticas públicas en beneficio de los intereses y necesidades de los sectores populares.

“Es de temer, en suma, que los gerentes de la educación pública en Nuestra América, no satisfechos de la experiencia de los métodos heredados de España, que tan eficazmente han entrabado el desarrollo de la economía hispano-americana, consideren necesario injertar un poco de clasicismo marca Bérard o marca Gentile en los caóticos e inorgánicos programas de enseñanza de estos pueblos” (Mariátegui, publicado en la revista Mundial 1925, recogido en Temas de Educación).

Mariátegui propugna reiteradamente una educación que tome como base el estudio de nuestra realidad económica, social y cultural para construir un proyecto nacional, donde las tendencias y paradigmas de otros países sean acogidos creativamente en nuestros programas educativos (sin calco ni copia) y tengan sentido en nuestra historia.

“En un pueblo que cumple conscientemente su proceso histórico, la reorganización de la enseñanza tiene que estar dirigida por sus propios hombres. La intervención de especialistas extranjeros no puede rebasar los límites de una colaboración” (Mariátegui, 7 Ensayos..., 1928). 

UNA VISIÓN SOBRE EL MAESTRO

Las reflexiones de Mariátegui en torno al maestro y su actividad educativa son bastas y agudas. Señala:

a) El abandono y maltrato por parte del Estado

b) La crítica a los docentes que carecen de pasiones y de voluntad para gestar en los estudiantes ideales académicos, sociales y científicos

c) El rol del maestro para trascender y generar el cambio social

d) El papel del maestro de primaria en las luchas por las reivindicaciones sociales al estar alejado de la condición elitista del maestro universitario.

Aquí algunas de las citas textuales:

“El Estado condena a sus maes­tros a una perenne estrechez pecuniaria. Les niega casi completamente todo medio de elevación económica o cultural y les cierra toda perspectiva de acceso a una categoría superior. De un lado, carecen los maestros de posibilidades de bienestar económico; de otro lado, carecen de posibilidades de pro­greso científico” (Mariátegui, publicado en la revista Mundial 1925, recogido enTemas de Educación).

“Con un profesor desprovisto de desinterés y de idealismo, el estudiante no puede aprender ni estimar una ni otra cosa. Antes bien, se acostumbra a desdeñarlas prematuramente como superfluas, inútiles y em­barazantes. Un maestro —o, mejor, un ca­tedrático— en quien sus discípulos descubren una magra corteza de cultura profesio­nal, y nada más, carece de autoridad y de aptitud para inculcarles y enseñarles extensión ni hondura en el estudio. Su ejemplo, por el contrario, persuade al discípulo negligente de la conveniencia de limitar sus esfuerzos, primero a la adquisición rutinaria del grado y después a la posesión de un automóvil, al allegamiento de una fortuna, y —si es posible de paso— a la conquista de una cátedra —membrete de lujo, timbre de academia—. La vida y la personalidad egoístas, burocráticas, apocadas, del profesor decorativo y afortunado, influyen inevitablemente en la ambición, el horizonte y el programa del estudiante de tipo medio. Profe­sores estériles tienen que producir discípulos estériles” (Mariátegui, publicado en Mundial 1928, recogido en Temas de Educación).

“El maestro peruano quiere ocupar su puesto en la obra de reconstrucción social. No se conforma con la supervivencia de una realidad caduca. Se propone contribuir con su esfuerzo a la creación de una realidad nueva” (Mariátegui, publicado en la revista Mundial 1925, recogido en Temas de Educación).

“El profesor universitario, sobre todo, es simultáneamente abogado, parlamentario, latifundista. La cátedra constituye una mera estación de su vida cotidiana. La enseñanza es un suplemento o un comple­mento intelectual de su actividad práctica, política, forense o mercantil. El maestro primario, en tanto, aunque no sea sino mo­desta e imperfectamente, tiene siempre una vida de profesional. Su formación y su am­biente lo desconectan, por otra parte, de los intereses egoístas de la clase conservadora” (Mariátegui, publicado en Mundial 1925, recogido en Temas de Educación).

“No exis­te un problema de la universidad, indepen­diente de un problema de la escuela prima­ria y secundaria. Existe un problema de la educación pública que abarca todos sus com­partimentos y comprende todos sus grados” (Mariátegui, publicado en Mundial 1925, recogido en Temas de Educación).

 

LA UNIVERSIDAD

“Desde 1919 se suceden las tentativas y proyectos de reforma universitaria. La asamblea nacional que revisó la Constitución, sancionó los principios por los cuales se agitó más vehementemente la opinión estudiantil. Pero, abandonada siempre la actuación misma de la Reforma al consejo docente de la Universidad, sus principios estaban inevitablemente condenados a un sabotaje más o menos ostensible y sistemático” (Mariátegui, publicado en Mundial 1928, recogido en Temas de Educación).

Dos acontecimientos significativos influenciaron en el estallido del movimiento estudiantil universitario para la Reforma Educativa de Córdova en 1918, por un lado, la Revolución Bolchevique y, por otro, la Primera Guerra Mundial, lo que generó una mayor polarización entre las clases sociales de la época, sin embargo, la fuerza de esta reforma no tuvo mayor alcance en nuestro país, puesto que se carecía de un proyecto de nación y de principios democráticos.

“El movimiento de la Reforma tenía lógicamente que atacar, ante todo, esta estratificación conservadora de las universidades. Estos vicios no podían ser combatidos sino por medio de la intervención de los estudiantes en el gobierno de las universidades y el establecimiento de las cátedras y la asistencia libre, destinados a asegurar la eliminación de los malos profesores a través de una concurrencia leal con hombres más aptos para ejercer su magisterio” (Mariátegui, 7 Ensayos..., 1928).

La reforma de Córdova propició el compromiso de la universidad con los problemas sociales de América Latina y la libertad de pensamiento frente a la universidad conservadora, medieval y elitista de la época.  Se convirtió en un hecho ejemplar para la autonomía y transformación de la universidad. La búsqueda de libertad, de calidad académica y de participación estudiantil fue un bastión de lucha contra el Estado y el gobierno que impedía a la universidad peruana realizar sus propios planes educativos de manera democrática.

“Las universidades, acaparadas intelectual y materialmente por una casta generalmente desprovista de impulso creador, no podían aspirar siquiera a una función más alta de formación y selección de capacidades. Su burocratización las conducía, de un modo fatal, al empobrecimiento espiritual y científico” (Mariátegui, 7 Ensayos..., 1928).

Si comparamos las reflexiones de Mariátegui con los acontecimientos actuales de las universidades, encontramos que todavía subsiste un sistema educativo segmentado, desigual y altamente privatizado regulado por la lógica del mercado, lo que ha generado una profunda crisis de institucionalidad en el contexto de la globalización, como consecuencia de las políticas educativas diseñadas por organismos internacionales.

Estudiando el problema universitario de la época actual, Boaventura de Sousa en su libro La Universidad en el Siglo XXI, coincide con Mariátegui al señalar que existe una incapacidad para servir a los intereses sociales, para desarrollar el saber científico y humanístico que exige la sociedad de hoy, valorando el productivismo, la gestión empresarial y la eficiencia en los modelos educativos.

La situación descrita obliga a repensar y a buscar alternativas para avivar los ideales educativos universitarios que se erigieron en la Reforma de Córdova, lo que significa, según Mariátegui, abrir nuevos horizontes sin calco ni copia para construir una educación de calidad, creativa y democrática, que incorpore a las grandes mayorías y recoja la pluralidad de sus experiencias, sus conocimientos, sus sabidurías, dentro de un proyecto nacional como expresión del pensamiento de Mariátegui.

 

BIBLIOGRAFÍA

MARIÁTEGUI, José Carlos (1928). "El Proceso de la Instrucción Pública" en 7 Ensayos de Interpretación de la Realidad Peruana.

MARIÁTEGUI, José Carlos (1994). "Temas de Educación" en Mariátegui Total. Tomo I.

SANTOS, Boaventura de Sousa (2007). La Universidad en el Siglo XXI. Para una reforma democrática y emancipadora de la universidad. CIDES- UMSA, ASDI y Plural Editores.

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